Un súcubo de piel roja se le acerca de noche sin hacer ruido. Está junto a la barra con las tetas al aire y él no dice nada, solo la deja llegar.
Ella lo agarra del cuello, lo empuja contra el mostrador y cabalga despacio antes de acelerar. El dibujo es de esos de hentai universitarias con líneas limpias y colores planos, y la lámpara de la barra queda encendida detrás de los dos hasta que cortan.
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