La profesora de matemáticas acabó doblada sobre una máquina del almacén deportivo con el profesor de gimnasia metiéndole la verga de golpe. Tiene la camiseta blanca subida y las zapatillas rojas puestas, sin quitarse nada más, y se le escapan gemidos que rebotan entre las pesas.
Sueltan una risa, recuperan el aire y vuelven a lo suyo. La cámara se queda en las barras del fondo, que ni se mueven, mientras él le aprieta la cintura.
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