Miku se sienta encima de él y se mete la verga de una vez, con las mejillas rojas y el pelo turquesa cayéndole por la espalda. Cabalga despacio al principio, agarrada de los hombros, y las tiras del top rosa se le corren a un lado.
Después coge ritmo sin avisar y aprieta los labios. Hay una mesa al lado de la cama que ni se bambolea. Ella se queda quieta un momento, respirando, y el video corta ahí mismo.
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