Él se pone encima de ella sin decir nada, con la lámpara del cuarto encendida y un cuadro colgado detrás. La tipa tiene el pelo blanco tirado en la almohada y las piernas abiertas, y nota la verga rozándole el almeja antes de entrarle de una vez.
Se miran un rato largo antes de moverse. Después él aprieta las caderas y el marco del cuadro se tambalea apenas con cada empujón.
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