Ella está ahí en su oficina, sentada en una silla de mesa con su camisa abierta hasta dejar ver sus tetas grandes y firmes. Su cabello oscuro cae sobre sus hombros y se vuelve ondulado por la luz que entra a través de la ventana. Ella mira directamente hacia la cámara con una expresión inquietante. Con su mano izquierda, empieza a tocar un poco más abajo, sobre su tetón derecho. Por un momento parece que tiene algo en mente, o está imaginando algo, y su rostro se relaja un poco antes de regresar a su expresión original.
Miaz en acción en su oficina.
La escena termina con Miaz sentada inmóvil, mirando directamente a la cámara con una expresión impenetrable. No hay más movimiento ni reacción después de esa breve instantánea sensual.







