Lucía se ha quitado la parte de arriba y queda solo con las gafas de sol puestas, tetas al aire y las pulseras allí. La otra se le pega por detrás sin apartarse.
La luz roja del local lo tiñe todo y se ven las dos muy juntas, frotándose mientras la música sigue sonando. Nadie del club mira hacia ahí. Cortan justo cuando Lucía se gira y se quedan cara a cara.
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