La rubia de las gafas rosas cabalga con las bragas colgando de un tobillo y no para de mover las caderas. Se le nota todo, el dibujo va fino y sin pixeles.
El cuarto tiene las sában revueltas y un tronco de madera al lado que ahí sigue, sin que nadie lo use. Paran un segundo para cambiar de postura y luego siguen. Corta con las gafas todavía puestas.
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