Él está con el sostén rosa levantado en la mano cuando entra ella, de uniforme de sirvienta y el pelo rojo recogido. Se quedan mirando un rato, ninguno de los dos dice nada.
Ella se acerca, le quita la prenda y se queda con las pechos casi al aire delante de él. Los estantes de la pared siguen igual, con las mismas cosas de siempre, mientras él ya la está tocando.
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