Ella está en la cama del hotel con la ropa deportiva puesta y las medias hasta la rodilla. Él le levanta una pierna y la penetra ahí mismo en ese hentai de universitarias sin censura, agarrada fuerte por la cintura.
Le corre la ropa a un lado y el chocho se ve empapado en cada metida. Ella aguanta agarrada de la almohada, se muerde el labio. La lámpara del cuarto queda encendida hasta el final y nadie la apaga.
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