Mai se queda sin blusa en la sala y Tsutomu la agarra por la cintura. Detrás hay unos cuadros y ni se inmutan. Él la tumba en el sillón y le mete mano sin preguntar.
La penetración se ve entera y a ella se le cambia la cara con cada embestida. Tsutomu acelera sin avisar, con menos poses que otros hentai universitarias. Paran un segundo, se ríen y siguen. El sillón no para de golpear la pared.
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