La de pelo corto está tumbada en la camilla con las piernas abiertas y la otra, solo con las botas negras puestas, le come el cona sin prisa. Se tocan las tetitas mientras cada una busca su turno.
El papel de la camilla cruje con cada movimiento y ninguna de las dos hace caso. Se cambian de posición, dedeándose hasta que a una le tiemblan las piernas. La escena corta antes de que se separen.
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