La esposa japonesa aparece con las melones al aire nada más arrancar, posando para su invitado de la noche. El plano se queda cerrado en ella y no deja de mirar de frente.
Detrás se ve el mueble del cuarto, con la luz baja como a esas horas. Ella se mueve despacio, sin apuro, mientras el invitado no llega a aparecer. El video corta cuando por fin se acerca.
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